Diagnóstico oportuno, tratamiento basado en guías NCCN y FIGO, opciones de preservación de fertilidad cuando aplica.
El cáncer cervicouterino se origina en las células del cuello uterino. La gran mayoría de los casos están relacionados con infecciones persistentes por virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo. Es uno de los cánceres más prevenibles y, cuando se detecta a tiempo, también uno de los más tratables.
En México sigue siendo la segunda causa de cáncer en mujeres. La buena noticia: con tamizaje regular (Papanicolaou y prueba de VPH) y atención oportuna de las lesiones premalignas, la inmensa mayoría de los casos se detectan antes de que evolucionen a cáncer invasor.
Antes de convertirse en cáncer, las células del cuello uterino pasan por etapas premalignas conocidas como neoplasia intraepitelial cervical (NIC). El manejo depende de la severidad:
Procedimiento ambulatorio para lesiones premalignas y carcinoma in situ. Permite tratamiento y diagnóstico definitivo. Preserva fertilidad.
Para pacientes con cáncer en etapa temprana que desean preservar fertilidad. Se retira el cuello uterino y los tejidos cercanos, preservando el útero. Requiere selección estricta de candidatas.
Procedimiento estándar para cáncer cervicouterino en etapas IB-IIA. Incluye linfadenectomía pélvica. Posible abordaje abierto, laparoscópico o robótico según el caso.
Después de cualquier tratamiento, el seguimiento dura mínimo 5 años. En el primer año: revisión cada 3 meses con citología y colposcopía. Año 2 al 5: cada 6 meses, después anual. La detección temprana de recurrencias hace toda la diferencia.